C. Marx errores y sus consecuencias – respuesta al profesor HM


Este texto es una respuesta a la crítica que fue recibida a mi trabajo :C. Marx errores y sus consecuencias que está en este mismo blog.

1. Samuel Bailey

El profesor HM me asocia con una frase expuesta por Samuel Bailey, el cual critica a Ricardo. “El señor Viera nos trae aquí como base de su argumentación el descubrimiento que en 1825 hizo Samuel Bailey (1791-1870), según en cual Ricardo “en vez de concebir el valor como una relación entre dos cosas, lo considera como un resultado positivo, producido por una determinada cantidad de trabajo. Pero el señor Viera no ve”  En este sentido agradecemos el interés del Sr HM por educarnos al incluir la fecha de nacimiento y muerte del Sr Bailey, por lo cual creemos justo  llamar al señor HM profesor.

El carácter dual del valor, no está en discusión y no es un “descubrimiento” del Sr Samuel Bailey. El hecho es que el Sr. David Ricardo pone todo su énfasis en una de las caras de la moneda, cuando se intercambia una mercancía hay dos resultados positivos, el “trabajo” necesario para producir cada una de las dos mercancías que se intercambian.

Es un hecho que David Ricardo cuando define el valor como un resultado positivo separado de su contrapartida el otro elemento del intercambio, está disociando el hecho social de la producción de mercancías, está queriendo producir un aplauso con una sola mano. Alrededor del intercambio de mercancías se construye todo el tejido social. Hay cooperación, hay confrontación, y en general todos los fenómenos que se asocian a  un hecho de relación social. Una vez que Ricardo desocializa la producción de mercancías, es muy poco lo que se puede concluir. El hecho ya esta ubicado en el aire.  C. Marx tiene que ir a sus raíces metafísicas para reintroducir el hecho social en forma de “sustancia”, pero ya como una entidad virtual.

El Sr. Samuel Bailey niega el resultado positivo en la producción de las mercancías. En el enfoque presentado en el trabajo en discusión se afirma que hay dos resultados positivos, es decir, el trabajo incluido en las dos mercancías que se intercambian. El planteamiento hecho en el trabajo “C. Marx errores y sus consecuencias”, se refiere a la medida del valor y de quien realiza esa medida. El planteamiento no dice que ese valor medido no permanezca. El valor medido por el productor depende del sistema de referencia del productor, y si asumimos que los participantes del intercambio comparten el sistema de referencia para la medición del valor, el valor medido por el productor y el valor estimado por el comprador probablemente coincidan. El profesor HM suponemos marxista de profesión, nos atribuye una idea que no hemos planteado. Considero que el trabajo dedicado a la producción de una mercancía es un resultado positivo, quien haya hecho la mercancía ha tenido en cuenta que es una mercancía para el intercambio y también tiene una idea de a quien le va a vender su mercancía o que tiene su mercancía previamente contratada. La insistencia en confundir mi tesis con la  referencia al Sr. Samuel Baley me ha llevado a estudiar la crítica  de Bailey a Ricardo.

Lo cierto de todo esto es que Samuel Bailey hace una crítica a la forma como Ricardo trata la economía, en el sentido de que Ricardo cae en “el perpetuo deslizar de una noción a otra”, “palabras usadas sin ideas determinadas, términos introducidos sin explicaciones apropiadas, definiciones abandonadas casi tan pronto como enunciadas”[1] Todo esto corresponde con las credenciales de Ricardo: haber hecho una fortuna de 750.000 libras esterlinas en la bolsa de valores de Londres. En la bolsa de valores se crean reputaciones de “honesto”, “científico” como parte de una comparsa  con objetivos precisos de obtener dinero. En casos extremos como son las burbujas financieras, para la época se conoce  la “buble south sea” con la cual se vendían terrenos en Argentina, cuando esta era aún colonia española, estos precios se inflaron a proporciones descomunales para estallar luego. Esta es el ambiente donde Ricardo se formó, y llegó a ser un primer representante, por cuyas meritorias 750.000 libras fue puesto como parlamentario. Por el contrario Samuel Bailey no entiende la perorata de Ricardo. Bailey hizo su fortuna como un comerciante internacional entre Estados Unidos e Inglaterra y nunca podría entender las terminantes  aserciones de Ricardo de que en el comercio internacional no hay creación de plusvalor, y se sorprende por el juego verbal de Ricardo.

Resulta natural que Ricardo insista en la permanencia del valor, justamente cuando en su época, cada 8 años ocurría una crisis económica mayor y el público después de estas crisis no quería saber nada de valores mercantiles. Si se quiere, esto apunta en el sentido de la peor vulgaridad de la economía de Ricardo. También es conocida la afición de Ricardo por la convertibilidad de la moneda en oro. John Kenneth Galbraith [2] nos habla de “el triunfo de la clase adinerada de Ricardo” en cuanto a imponer el patrón oro en 1810. Es decir la preocupación enfermiza de Ricardo por la conservación de su dinero.   Como vemos, Ricardo confunde la ganancia del capitalista o antivalor con el valor. Mientras el valor que es producido con esfuerzo e ingenio es una sustancia en el sentido que la física nos habla de la ley de la conservación de la energía y de la equivalencia entre masa y energía, vemos que la ganancia capitalista es un antivalor obtenido mayoritariamente de la comparación de dos sistemas de referencia  diferentes en la medida del trabajo.

Marx en esta disputa, introduce un elemento extraño, filosófico, perteneciente al “teatro” de Platón y de Hegel,  la identidad de algo consigo mismo:[3] Dice Marx: “El (Bailey) no vislumbra, pues, ni por asomo, que el valor sólo funciona como valor de capital o como capital si se mantiene idéntico a sí mismo y se compara consigo mismo en las distintas fases de su ciclo, que no son de ninguna manera cotemporary [coexistentes], sino que se suceden.”. Lo que para Ricardo es su dinero que tiene en su propio bolsillo que tiene que conservar su valor, para Marx se vuelve en una entidad filosófica, “se mantiene idéntico a si mismo”, idea originalmente propugnada por Platon para justificar su mundo de las ideas eternas. Indudablemente, ni Bailey, ni ningún otro podía vislumbrar ni por asomo lo que pasaba por la mente de Marx.

Adam Smith, ni David Ricardo, ni Carlos Marx, ni Samuel Bailey consideran el hecho de quien es el que asigna el valor a la mercancía. De esta manera sitúan originalmente a la mercancía en un estado filosófico, irreal. Y Marx se encuentra en este caso obligado a volver social lo que en un principio niega a la mercancía y  al valor contenido en ellas: son hombres quienes asignan el valor a las mercancías, que regatean, que se asocian, que negocian, que se agrupan y se reagrupan en las transacciones mercantiles. Y lo que es válido para las mercancías en general, es también válido para la mercancía salario. No es casualidad que Marx en todo el primer capitulo del Capital llega hasta el extremo de poner a hablar a las mercancías, este es el colmo del fetichismo de las mercancías. La ganancia, no es una sustancia, sino proviene de dos apreciaciones diferentes de del valor de una mercancía.

Marx asume que el capital es la sustancia del valor, sin embargo, el capital surge,  se desarrolla de la obtención de antivalores, los cuales no representan valor obtenido por la realización de trabajo, sino que el capital surge de la comparación de los precios de dos mercancías. Es decir, que el capital existe en la nada, el no-ser. De esta manera está desvelada la causa de las crisis económicas periódicas. En este sentido deben entenderse las crisis cíclicas del comercio, lo que no tiene sustancia desaparece.

Si el valor permanece o no después o antes de ser realizado, este es un problema que preocupa fundamentalmente a un poseedor de capital. Aquí se expone que es el productor quien mide el trabajo que está efectuado en una mercancía. Asimismo como el productor mide el valor de su mercancía, también estima el valor de las mercancías por las cuales va a intercambiar. Esta tesis es verdaderamente revolucionaria y diferente de Smith, Ricardo, Bailey o Marx.

2. Relaciones entre David  Ricardo y Carlos Marx

El profesor HM nos trae a la vista el lugar común de las relaciones de Marx y Ricardo, que tienen en su historia mas de 150 años de elaboración, para ocultar que Ricardo era uno de los hombres mas ricos de su época, también perteneciente a la oligarquía gobernante,  y puesto en el parlamento para diseminar la ideología del capital financiero. La diferencia entre Marx y Ricardo señalada por el profesor HM, es una distinción entre dos parámetros estadísticos sobre si es el promedio o es el máximo (o mínimo) el que determina el modo de cómo se manifiesta el valor de cambio en medio de la concurrencia de  las mercancías. Esta es una distinción pueril para el trabajador frente a  la afirmación de Ricardo de que el valor producido no depende de lo pagado al trabajador, la cual es compartida por Marx. Esta afirmación, esta ideología, es la fuente de legislaciones que excluyen al trabajador del producto social, deja al trabajador inerme en la negociación de su salario, le debilita para  reclamar lo que el cree que es justo y por último desestimula las innovaciones que tienen su origen en los trabajadores, retrasando el progreso social. Esta ideología pregonada por Ricardo sitúa al trabajador como esclavo.

La definición de C. Marx del valor de cambio como del tiempo promedio de trabajo socialmente necesario, visto por Marx mismo no es tal promedio. Veamos. Marx dice:[4] “Cuando en Inglaterra el telar de vapor empezó a competir con el telar manual, para convertir una determinada cantidad de hilo en una yarda de lienzo o de paño bastaba con la mitad del tiempo de trabajo que antes se invertía. Ahora, el pobre tejedor manual tenía que trabajar diecisiete o dieciocho horas diarias, en vez de las nueve o diez que trabajaba antes. No obstante, el producto de sus veinte horas de trabajo sólo representaba diez horas de trabajo social, es decir, diez horas de trabajo socialmente necesario para convertir una [51] determinada cantidad de hilo en artículos textiles. Por tanto, su producto de veinte horas no tenía más valor que el que antes elaboraba en diez.”(subrayados nuestros)

Cuando Marx calcula el tiempo socialmente necesario está tomando el mínimo tiempo necesario, “el producto de sus veinte horas de trabajo solo represente 10 horas de trabajo social”, que es el del telar a vapor y no el “promedio” como dice el mismo Marx en la definición.  El “promedio socialmente necesario” debería ser 15 horas o estar entre 10 y 20 horas.

Según la definición de Ricardo, el valor de cambio viene dado “por la mayor cantidad de trabajo que para producirlas requieren quienes no disponen de facilidades, quienes continúan produciéndolas en las condiciones más desfavorables” el valor de cambio seria el mayor esfuerzo de 20 horas. Marx en este aspecto muestra la superficialidad y vulgaridad con que hizo su definición del valor de cambio. Aquí se nota la banalidad de la diferencia entre  Marx y Ricardo.

Tanto Ricardo como Marx, están obligados a formular leyes de cómo se traslada el valor de cambio de un  mercancía particular hasta llegar a un valor de cambio social. Esta necesidad parte de la definición del valor excluyendo el hecho social del intercambio de mercancías. En el valor de la mercancía incluyen una mercancía, la mano de obra, que se vende por un valor y que produce más valor de lo pagado. Este elemento los lleva continuamente a formular leyes como la de Ricardo que dice que el valor es dado “por la mayor cantidad de trabajo que para producirlas requieren quienes no disponen de facilidades, quienes continúan produciéndolas en las condiciones más desfavorables”. Marx dice que es el promedio socialmente necesario. Yo digo, el valor de cambio propio, el valor que es definido por el productor de la mercancía, que es asignado por este con su mejor conocimiento del trabajo que tiene que dedicarse para producir la mercancía, y con el conocimiento del valor que tienen mercancías semejantes o similares, y también considerando que esa mercancía debe intercambiase, es decir que el produce con el objetivo preciso de obtener otra mercancías a cambio de la suya ,  y produce en parte bajo contrato, es decir que para ser valor debe existir una contrapartida por la cual se puede cambiar ese valor. Bajo todas esas premisas, el valor no cambia. El valor frente a una concurrencia, sigue siendo el mismo, esta es la verdadera sustancia del valor. No es el promedio, no es el máximo, no es el mínimo. Si se quiere tener una idea del valor social producido la única alternativa es la sumatoria de esos valores. Pero cada mercancía individual conserva su valor.

El valor se transfiere de actos individuales a un valor social dentro de la relación de intercambio. El valor propio, el valor asignado por el productor, continua siéndolo en el sentido de que el productor va a forzar que ese valor que el asigna a su mercancía sea el valor de cambio. El otro término del intercambio asigna un valor de cambio estimado para la mercancía. Existe un precio de venta dado por el productor, sea que lo exprese o no y existe un precio de compra que es asignado por el comprador. Hay un regateo y se transfiere la mercancía. Cuando hay concurrencia, cada vendedor aceptará solo lo que sea mayor o igual a su precio de venta. Al valor propio de su mercancía. Por ejemplo  en el mercado petrolero algunos productores  producen con un valor de 5 dólares el barril, otros 8 y pongamos por caso otros  por 10 dólares el barril. Si a alguno de ellos se le ofrece menos que el valor que ellos asignan a su mercancía, no la venden. Esto se ve cuando muchos pozos cerraron cuando el precio del petróleo estaba a 8 dólares el barril. Si en este ejemplo aplicamos la definición de Ricardo, el valor del barril seria de 10 $ el barril, es decir el máximo, y esto no tiene sentido cuando el barril de petróleo bajó a 8 $. Si aplicamos la definición de Marx, el promedio, sería de aproximadamente 8$ el barril y si vemos la realidad, el petróleo se mercadea después a 20 y 30 $ el barril. Ricardo falla en cuanto, el le pone un límite al valor como el valor del que le cuesta mas producirlo y el valor sube porque el petróleo vale mas para los compradores. La definición de Marx de que el valor de cambio es el promedio socialmente necesario,  no se la han podido explicar a los productores de petróleo que cerraron los pozos cuando el precio de venta estaba en el promedio de su costo, por debajo del valor de cambio que ellos le asignan a su petróleo.

Los compradores le asignan a este petróleo un precio máximo dado por la sustitución de otras fuentes de energía. La diferencia entre el precio dado por el productor y el dado por el consumidor, es lo que llamamos antivalor.  Mientras que el valor asignado por el productor no es lineal, sino el resultado del complejo proceso productivo, los antivalores se pueden considerar numéricamente como lineales.

Desde el mismo momento en que se está produciendo una mercancía o, más bien antes de producirla, se tiene en mente un comprador. En muchos casos este acto de intercambio es un contrato de suministro. Producir una mercancía no es de ninguna manera un disparo al aire.

Al igual que los seguidores de Aristóteles que se las vieron difíciles para explicar el recorrido de los planetas partiendo de la falsa apreciación del movimiento de Aristóteles, los seguidores de Ricardo y  Marx se meten un tremendo enredo al definir el precio de mercado, valor y renta y  se consideran expertos que se las pasan peleando entre ellos. No hay dos marxistas que saquen una conclusión similar, claro, salvo el caso del sometimiento al comité central..

El profesor HM nos atribuye algo que no hemos dicho y lo hace con disimulo. Nosotros vamos por la calle del medio y le decimos a Ricardo y por continuación a su discípulo Marx que toda su doctrina es una bazofia una maldita basura contra la clase trabajadora. El profesor HM es un indigno cuando nos acusa de “discimular” nuestra “ignorancia”, esto acostumbran los que trabajan seguramente para algún organismo de inteligencia y contra propaganda. El hecho es que el profesor HM dice

”Es ridículo que el señor Viera para discimular su ignoracia en cuanto a la investigación marxista, afirme que Marx no tenía en cuenta que “cuando se intercambia una mercancía entre dos participantes, que tienen distintos sistemas de referencia de valor, se llega a un valor de cambio por el cual se efectúa la transacción” “

En ninguna parte nosotros afirmamos sobre si Marx tenía o no en cuenta nada. Esta es la discusión de un acolito, de un seguidor cuya importancia está en si el texto sagrado tomó o no tomó en cuenta tal cosa.  Luego el profesor encuentra una referencia rebuscada de Marx de un texto que tiene alguna relación con la afirmación original y ya está satisfecho con el azufre que ha vomitado.

La segunda parte de la afirmación del profesor HM, dice que: En nuestro pèrfido “discimulo”, negamos que

<Marx escribió que no existe “en forma directa entre diversos países nivelación de los valores por el precio de trabajo”>.

Que Marx se diò cuenta que hay diversidad en distintas regiones en cuanto a los valores y muchas otras cosas, es algo que nadie puede poner en duda, puesto que Marx vivió en varios países. Lo que sorprende es que Marx insista en repetir la afirmación de Ricardo  y Smith de que no hay creación de plusvalor en el intercambio. En el intercambio internacional es más palpable este hecho, es tan claro como el Sol. Hay intercambio entre regiones de muy distinta conformación interna desde que el mundo es mundo, sean nivelados o no sus valores, y es completamente ridícula la afirmación que hay que esperar a la conformación del mercado mundial para que haya intercambios basados en el valor.  Esto lo reconoce Engels cuando dice:

“Hasta aquí solo nos hemos encontrada con la cuota de ganancia en los tocante al capital comercial, pues hasta ahora no existía más capital que el comercial y el usurario; el capital industrial no se había desarrollado aún. La producción seguía, predominantemente, en manos de obreros que poseían sus medios de producción y cuyo trabajo por tanto, no rendía plusvalía para ningún capital. En los casos en que se veían obligados a ceder a terceros, sin obtener nada a cambio, una parte de su producto, era bajo la forma de tributo al señor feudal. Por consiguiente, el capital comercial solo podía extraer su ganancia, por lo menos en un comienzo, de los compradores extranjeros de productos del país o de los que compraban dentro del país productos extranjeros”. (subrayados nuestros)

En este texto se diferencia claramente la ganancia del comerciante que proviene de la diferente apreciación del valor de las mercancías en un país y en el extranjero de ese país. En este caso, los productores de un mismo país tienen aproximadamente el mismo sistema de referencia para apreciar los valores.

Mas delante el profesor HM dice “En su interior las economías domésticas, como la economía campesina, o las comunidades indígenas no realizan sus intercambios de acuerdo con valores de cambio sino de acuerdo con reglas de parentesco o reciprocidad.”. Probablemente el profesor HM no asistió a clases el día que hablaron de la relación mercantil coexistiendo con sociedades priitivas. Engels cuando escribe en El Capital nos dice que paralelamente al servicio al señor feudal, existía un comercio de equivalentes en la siguiente cita:

“y es seguro que la gente de la época –tanto los ganaderos como sus clientes- era lo suficientemente inteligente como para no regalar el trabajo invertido, sin recibir a cambio equivalente alguno. Por el contrario, cuanto más cerca están del estado primitivo de la producción de mercancías –como ocurre con los rusos y los orientales, por ejemplo–, mas tiempo emplean todavía en nuestros días, a fuerza de regatear, conseguir, la remuneración total que corresponde al tiempo de trabajo invertido por ellos en un producto.”

En  la cita anterior, Engels nos habla del regateo de los trabajadores primitivos en la defensa de su trabajo, “del trabajo invertido por ellos”. El intercambio de mercancías no se produce solo por “reglas de parentesco o reciprocidad” como dice el profesor.

Vemos que aquí el profesor HM se ha quedado sin sus valiosas muletas de las enredadas teorías ricardianas y marxistas para trasladar el valor de cambio mal definido hasta el mercado, la renta, el capital fijo. La primera dificultad de los ricardianos es la demanda. Después que la excluyen en la definición del valor, entonces se crean unas complicadas teorías, donde se define una sucesión de precios, precio de venta, precio de mercado,  la esfera de la circulación, la esfera de la producción etc.

Nuestra crítica se hace a partir del hecho básico económico que es la ley del valor. Todo lo que se construye sobre una ley del valor mal definida es puro aire. Todo el desarrollo marxista con sus elongadas consideraciones sobre el capital variable, el capital constante, la tasa de plusvalía, la composición orgánica del capital ya no tienen ningún significado.

En nuestra exposición hemos logrado sacar consecuencias de la aplicación de una ley del valor que incluye a la oferta y la demanda y esta definición es tan potente que permite sacar conclusiones aún sin haberla desarrollado hasta considerar la influencia de  la tasa de ganancia y otros elementos económicos. Pero la conclusión que estamos proclamando es de tremenda y vital importancia.  El intercambio desigual entre una región con mayor nivel productivo y  una región de menor nivel productivo. La importancia de esta conclusión excede la de cualquier consideración de econometristas y marxólogos. De que nos sirven mil eruditos y doctores si no nos pueden decir que hay un desequilibrio en el comercio entre la ciudad y el campo a favor de la ciudad. Para que sirven toneladas de  papeles que muestran sin disimulo la ignorancia de los que creen que saben.

Al ignorante y fatuo solo es necesario que hable para que se muestre su calidad. El profesor HM me acusa de “discimular” la ignorancia en cuanto a la “investigación marxista”. Es probable que el profesor HM “discimule” su ignorancia regularmente con citas de C. Marx estèn o no estén relacionada con el asunto en cuestión.  El profesor HM cita a Marx diciendo que no existe “en forma directa entre diversos países nivelación de los valores por el precio del trabajo”. La cita se usa para “discimular” la ausencia de argumentación en contra del planteamiento “cuando hay dos participantes que tienen distintos sistemas de referencia”. Decir que hay dos sistemas de referencia significa que hay un desnivel. En la cita de  Marx este dice que no hay nivelación. Es decir que sin haber nivelación hay intercambio de mercancías. Juzgue el lector si el profesor HM tuvo o no éxito en “discimular” su ignorancia  en ”la investigación marxista” para encontrar un razonamiento que se correspondiera con lo que pretende criticar.

EL profesor HM se tragò  la economía marxista y las falacias ricardianas sin dejar espacio para mas nada y se hunde en las profundas divagaciones del dúo Ricardo-Marx para explicar lo inexplicable. Una vez que se define la propiedad màgica del trabajo de producir más valor que el de venta  de la mercancía, Ricardo-Marx tienen que crear una teoría adicional para explicar los precios de mercado y el costo de producción. La teoría del duo Ricardo Marx sufre las mismas enfermedades que las tesis aristotélica sobre el movimiento. Al decir Aristóteles que para que un objeto conservase el movimiento se requería de una fuerza, surgió la necesidad de que existieran unas entidades que empujaran a cada uno de los objetos celestes a fin de que no se detuvieran. Otros crearon unas “esferas” para cada uno de los planetas.  Al no reconocer la realidad de las diferencias de apreciación del valor entre dos productores, están obligados a desarrollar una complicada teoría para trasladar ese valor al mercado. Excluyen el mercado de la transacción y luego tienen que hacer un penoso rodeo para incluirlo. La economía vulgar en una de sus acepciones se interpreta como decir lo que le interesa al economista, solo de acuerdo a los intereses inmediatos del economista vulgar. En este sentido el profesor HM se traga la economía vulgar de Ricardo, quien trata de asociar sus antivalores, lo que el logra sacarle sus semejantes aprovechando su desconocimiento del valor de las mercancías, es decir los antivalores, trata de confundirlos con el valor producido mediante trabajo. Toda esto representa la mayor vulgaridad ricardiana marxista. Ricardo un enfermo de la preocupación por la estabilidad de su dinero se dedico la mayor parte de su vida a defender el respaldo de los billetes de banco con el oro, los cual es un monumento a lo sesgado que es un adinerado cuando se dedica a teorizar. Claro, esta vulgaridad es acogida por los profesores que se encandilan cuando viene del más exitoso agente de la bolsa de su época.

Una de las falacias preferidas de los marxistas es llevar la discusión a si un texto  o una idea están o no en el discurso de Marx, en lugar de discutir sobre la concordancia de esa idea, de ese concepto con la realidad. El bueno de Marx, distingue,”no solo la cantidad de trabajo sino la cualidad” (Eureka) “manifestación de una fuerza de trabajo cuya producción representa mas tiempo de trabajo y por lo tanto VALOR SUPERIOR” dice NUESTRO PROFESOR cocedor del marxismo.  Veamos que dice Marx:

(Ley)“Primera: la jornada de trabajo de magnitud dada se representa siempre en el mismo producto de valor, por más que varíe la productividad del trabajo, y con ella [631] masa de productos y por tanto el precio de la mercancia singular.”(El capital Capitulo XV, Cambio de magnitudes en el precio de la fuerza de trabajo y en el plusvalor)

Para Marx, si se aumenta la productividad no se aumenta el valor y esto lo establece como una ley.  Esto que se presenta en el marxismo como una ley científica ha traído las peores consecuencias, cuando estos chapuceros se encargan de la dirección de la economía de un país.  No es de esperar que quien se ha tragado estas “ley” y que después se las arregla para justificar que “una fuerza de trabajo que represente mas tiempo de trabajo y por lo tanto un VALOR SUPERIOR”.  Marx dice que si varia la productividad la jornada siempre se representa en el mismo producto de valor.

Pero si varia la productividad, esta representa mas tiempo de trabajo, que por ejemplo en otra unidad de producción, y por lo tanto mas valor según lo dicho por el profesor HM en su cita de Marx. El cambio de productividad se puede dar por que se entrene a los trabajadores, con lo cual se está aplicando una fuerza de trabajo SUPERIOR. En  cualquier caso la ley de Marx es contradictoria en si misma puesto que dice que el valor se mantiene aunque aumente el precio del producto. Si Sabemos que el precio es el valor expresado en dinero.  Lo que no cambia por el hecho de referirse Marx a la mercancía individual. Cuando por ejemplo se aplica un criterio generalizado de mejora en todas las empresas, habrá aumentado el valor total de la producción, si se compara con un patrón de equivalente. De esta manera Marx se queda con su momificada ley mientras todo el conjunto social disfruta de una mayor número de productos, es decir mayor riqueza social. Si esto se quiere representar como el valor, entonces la definición de valor de Ricardo-Marx no sirve. Y aquí aplica la frase de Feynman, si una teoría la más bonita  y coherente, no coincide con la realidad, se desecha.

Por enésima vez el profesor HM escribe mi apellido, supongo que es una técnica profesoral para asustar e intimidar a sus alumnos, para acusarme de ocultar la confusa plusvalía de Marx, que no aumenta con la productividad. El hecho es que los marxistas con su idea mágica de la plusvalía están completamente incapacitados para observar los fenómenos sociales. La última insurgencia popular en Francia, fueron los extranjeros, los árabes y africanos. El concepto de plusvalía de Marx, no aporta nada y los socialdemócratas europeos están tranquilos con sus sindicatos y sus conceptos marxistas. Pero la realidad es otra y la plusvalía se esta generando por los excluidos, entre los que venden la fuerza de trabajo por un valor menor que los naturales del país. Los marxistas tienen su conciencia tranquila, mientras se realiza la explotación de los excluidos. La sociedad europea que había logrado un cierto equilibrio con la realimentación de los sectores de baja productividad mediante la asistencia social, ahora tiene que enfrentar el reto de los productos norteamericanos fabricados en China, que vienen por debajo del precio de los productos europeos. Los europeos tienen que importar indigentes para poder competir con el socialismo. Pero nada de esto inquieta a un profesor marxista.

En la misma crítica me acusa de “Quiere además confundir la RENTA de monopolio extraída mediante patentes con el valor de los productos”. El marxismo al definir la ley del valor, no toma en cuenta la productividad como productora de valor. Y necesita a cada momento definir nuevos conceptos para representar elementos de la realidad. La RENTA de monopolio es uno de esos conceptos que funciona como esas esferas que movían  a los planetas expuestos por los físicos aristotélicos pre-galileanos. La productividad produce plusvalía. Esa plusvalía está representada en las patentes.  La RENTA es una palabra inventada por los fisiócratas para indicar una propiedad mágica de la tierra de producir plusvalor. El marxista, que no reconoce plusvalor en la productividad, tiene que recurrir a la RENTA para complementar su mundo mágico de la economía. El monopolio es un hecho que aparece naturalmente cuando hay antivalores, es decir una diferencia en el precio de la mercancía por el productor y el consumidor.

Al profesor HM se le sale el stalinismo cuando acusa a “Viera” de que “quiere que los monopolios se sigan apropiando de la riqueza colectiva que significa el saber acumulado por siglos por la humanidad.”. Acusar a alguien justamente de lo contrario de lo que pregona es tener una gran confianza en el lavado de cerebro de sus amigos marxistas,  que aceptan lo que dice el profesor HM sin conocer lo que se trata.  “Viera” reporta lo ocurrido en California donde “Los sindicatos reclaman que las patentes son emitidas por procesos industriales e invenciones, que solo en una pequeña parte pertenecen a los industriales o los autores, y que en una gran parte pertenecen a desarrollos anteriores de la técnica que son patrimonio de la humanidad”. Solamente destacar este reclamo es contribuir a debilitar el poder de “los monopolios” que tanto nombra el profesor HM, pero que no entiende. ¿para que se forma un monopolio alrededor de las patentes de industria,  si partimos de la ley formulada por Marx, que no se produce incremento de valor por el aumento de la productividad?

Al fin  cuando salimos de las cuestiones teóricas vemos que el profesor HM dice algo razonable: “En cambio la gestión capitalista de Rusia la ha convertido desde 1991 en una miseria de país y la gestiós capitalista de otros países de este los ha convertido en miserables colonias de occidente, exportadoras en masa de migrantes que pasan a ser mano de obra barata del capitalismo mundial, incluso expertos ingenieros, médicos, químicos y biólogos.” (Los errores ortográficos pertenecen al original)  El hecho indubitable que al caer el régimen represivo “socialista” de la Union Soviètica, los intelectuales salieron en estampida hacia occidente, es dicho por el profesor HM, aunque intenta decir que es culpa del capitalismo. Ser “mano de obra capitalista” es mejor y mil veces mejor que vivir amenazado repitiendo las maravillas del paraíso socialista. Las estampidas humanas que estaban imposibilitadas por razones geográficas en la URSS, son periódicas en el paraíso socialista cubano.

Estados Unidos.

El profesor HM nos habla de una futura gestión socialista en Estados Unidos que se compare con la capitalista. Aquí si se montó la gata en la batea. ¿Será que el profesor HM es de los que consideran a los gringos superiores? ¿Será que es un acomplejado y sometido por los racistas anglosajones?. O ¿será como pretenden los neoliberales que de Estados Unidos e Inglaterra viene el desarrollo?.

El complejo de inferioridad del profesor HM no es sostenible si vemos por ejemplo los tremendos avances técnicos de la URSS en la cohetería espacial. Los rusos no son quedados y desde Mendelejef han demostrado su capacidad en todas las ramas de la ciencia. Logros mundiales históricos como el reflejo condicionado de Pavlov. El fracaso de la Unión Soviética nunca ha podido estar en algún determinismo racial,  cultural o geográfico.

Por ejemplo en un reportaje que recientemente han presentado en la TV referido a los años 20, Ford y las cadenas de producción,  el comentarista comparaba el pago que hacía Ford a sus trabajadores de 5 dólares semanales, lo cual era una cantidad enorme para la época, cuando entraban a trabajar en la cadena de producción con trabajo intensivo y riesgo de accidente. En el mismo reportaje, reseñan que cuando en Inglaterra pusieron las cadenas de producción le seguían pagando los mismos salarios a los trabajadores. Es decir que en  Estados Unidos, en este caso, paga al trabajador en función del producto de su trabajo y no, como podríamos atribuir a Inglaterra, según la regla de Ricardo, de solo pagar al trabajador lo mínimo que necesita para comer y vestir.

En Estados Unidos ocurre más frecuentemente que se paga el salario con respecto al producto obtenido en el centro industrial, no tomando en cuenta la regla de Ricardo-Marx de que al trabajador se le debe pagar lo que necesita para comer. Esto es palpable en los deportes donde reciben sumas fabulosas los jugadores destacados,  es decir, reciben una fracción del producto que se obtiene de la industria deportiva.

Una parte relevante que no debemos dejar pasar es que en el enfoque del profesor HM de la Unión Soviética y del campo socialista, no dice nada de la brutal represión, del sometimiento de las poblaciones de los países socialistas al espionaje de sus vecinos. De la eliminación física del que no piense  como ellos. Del aislamiento y la imposibilidad de obtener empleo en un sistema opresivo con todas las empresas en manos del estado. El profesor HM se ubica de esta manera entre los aupadores de estos crímenes.


[1] “El término valor ha sido usado sin una clara percepción de un sentido definido; varias ideas han sido inconcientemente e indiscriminadamente intercambiadas, y analogías, las cuales tenían una existencia meramente imaginaria, han sido asumidas como premisas incontrovertibles o postulados universalmente aceptados.”

“Las causas del valor han sido demasiado negligentemente saltadas. Poca investigación ha sido hecha en la naturaleza de estas causas, o su modo de operación, y a esta ligereza de examen pueden ser atribuidos varios errores importantes, manifestados en intentos de generalización indebida, en perversiones de lenguaje y en el rechazo de circunstancias las cuales tienen un efecto real y permanente,” “Una singular confusión también han prevalecido con respecto a las ideas de medida y causa del valor, y en el lenguaje empleado para expresarlo. El perpetuo deslizarse de una noción a la otra, el uso de términos comunes para ambas ideas, y La consecuente ambigüedad, vacilación y perplejidad, muestran un cuadro difícil de los pensamientos unidos con cerrazón, así como los defectos del lenguaje como instrumento de razonamiento.” “palabras usadas sin ideas determinadas, términos introducidos sin explicaciones apropiadas, definiciones abandonadas casi tan pronto como enunciadas, principios asumidos sin primero examinarlos, simplificaciones verbales en lugar de simplificaciones reales. Tales son los obstáculos que en todas partes se enredan ellos”.  S. Bailey, “A critical dissertation on the nature, measure and causes of value”, “e-books” 1825.

[2] John Kenneth Galbraith. “El Dinero”, Ediciones Orbis, España,1983, p 58

[3] C. Marx, El Capital, Libro segundo, cap. 4, Las tres figuras del proceso cìclico, Ed.. electrónica

[4] C. Marx, “Salario, precio y ganancia”, Obras escogidas Edición electrónica, cap 6, p 50, 51

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