C. Marx, errores y sus consecuencias V2.0


Parte 1 El análisis económico

Resumen.  En este trabajo se destacan los errores de Marx que conducen a políticas  de consecuencias desastrosas. El desconocimiento de la plusvalía que se produce por el comercio entre regiones de distinta naturaleza productiva, le lleva a un apoyo implícito a la opresión colonial generalizada y a desconocer la plusvalía en el intercambio internacional como hacen los marxistas gobernantes en China socialista. El desconocimiento del valor que agrega el empresario al producto  niega la posibilidad de un intento exitoso de reforma del sistema político económico social. Este error se complementa con considerar que solo el trabajo del obrero produce valor.  Por último considera Marx que la remuneración del trabajador esta desconectada del producto que hace el trabajador y depende en el capitalismo de lo que necesita el obrero para vivienda, alimento y vestido, esto esta asociado también al mal desempeño de la producción en los países socialistas.

Este texto es la primera parte de una crítica sobre  las tesis de C. Marx que será publicada en tres partes. Las tesis económicas, las tesis históricas y en tercer lugar los fundamentos filosóficos.  Muchas de estas críticas son parte del acervo del pensamiento social y han surgido de la confrontación de la aplicación de las tesis de C. Marx a la organización de la  sociedad.

El Capital de C. Marx, se basa en la definición de la ley de valor tal como es formulada por el multimillonario y caballero de la bolsa de valores de Londres David Ricardo, quien a su vez la expresa como una continuación de Adam Smith[i]. Dice Ricardo:

“El valor de una mercancía, o la cantidad de alguna otra mercancía por la cual esta se cambiaría, depende de la cantidad relativa de trabajo la  cual es necesaria para su producción, y no de la mayor o menor compensación que es pagada por tal trabajo.”

En esta definición se pueden distinguir tres errores o inexactitudes.

Primero, el valor de cambio de una mercancía para existir requiere la existencia de 2 personas que intercambian la mercancía, es decir, que no hay un solo término para cuantificar “la cantidad relativa de trabajo” Cada participante del intercambio le dará una medida,  en general diferente, del valor de la mercancía por cuanto hay dos participantes del intercambio.

El segundo error es desconectar la remuneración pagada por el trabajo, del valor producido.

Y un tercer error que atribuimos a esta valoración del esfuerzo humano y que esta expuesto en el conjunto del trabajo de Ricardo y de C. Marx,  que significa la atribución de todo el valor producido  al trabajo de los obreros, que se mide según el tiempo ya sea en horas o días.

Primer error de la definición de valor de cambio por David Ricardo

El primer error consiste en obviar que el cambio se realiza entre dos participantes. Cada participante del intercambio tiene su propia estimación del valor de su mercancía y su propia estimación del valor de la mercancía por la cual va a intercambiar. Entonces, por cada participante del intercambio, hay 2 valores para cada mercancía en primer lugar el valor que la mercancía tiene para él mismo (productor) y en segundo lugar el valor que asigna por la mercancía quien va a intercambiar (consumidor). A su vez el otro intercambiador tendrá un estimado del valor de su mercancía y del valor de la otra mercancía. Aquí no se debe perder de vista que el valor definido es un valor de cambio, y el cambio implica dos participantes. Cuando D. Ricardo desarrolla su teoría, tiene problemas para definir dos elementos diferentes: la oferta y la demanda. Esta dificultad para analizar la dualidad básica del hecho económico parte de la definición uniparametral que estamos analizando. La suposición de que los que intercambian tienen una misma apreciación del valor de las cosas es en general falsa. Dos personas no pueden tener la misma percepción de la realidad. Esto se ve acentuado si consideramos el caso en que las personas viven en dos medios o áreas diferentes. En este último caso, es más razonable suponer que tienen  dos sistemas de referencia diferentes para medir o estimar el valor de una mercancía.

Cuando se intercambia una mercancía entre dos participantes, que tienen distintos sistemas de referencia de valor, se llega a un valor de cambio por el cual se efectúa la transacción.  Para cada participante hay una diferencia  en el valor estimado de la mercancía adquirida y el valor de intercambio al cual fue efectuada la transacción.  El participante del intercambio obtiene un plusvalor desde su sistema de referencia que sería igual al valor de la transacción realizada menos el valor medido por él de la mercancía recibida (también podría ser un minusvalor).

D. Ricardo dice [ii] que no se produce valor en el intercambio comercial. Esto representa un error  que queda a la vista al revisar las cuentas de comercio exterior de Inglaterra. Desde tiempos tan remotos como finales del siglo XII ya era claro que se ganaba mucho en el comercio exterior. Las mercancías son apreciadas de distinta manera en dos lugares distantes. Quizá de allí le venía la fama de honesto o de ingenuo de Ricardo al negar una realidad evidente en una aserción teórica. Todo inglés soñaba con hacer fortuna en las colonias con alguna patente de comercio. Comprar a un  precio justo en una parte y luego vender a precio justo en otro lugar y embolsarse la diferencia, esto lo sabían hasta los niños. Aparte de cualquier connotación casuística, el hecho es que del comercio de ultramar se obtenían las mayores ganancias para Inglaterra y se hacían los mayores gastos militares para salvaguardar ese comercio de los otros países y entidades que lo practicaban. Si echamos una mirada hacia el mundo antiguo, vemos que las civilizaciones se formaban y prosperaban en función del comercio. El oro de Nubia se cambiaba por los vinos mediterráneos.  Lo que tenía un valor en Grecia o Persia, tenía otro valor en Fenicia o Egipto. Es poco cualquier cosa que se diga de la influencia del comercio en las culturas de la antigüedad y por supuesto de las diferentes medidas o estimaciones del valor en culturas diferentes. Las ideas de Ricardo ponen un velo sobre las realidades históricas. Estas tesis de Ricardo le vinieron muy bien a su discípulo Marx, que usaba como símbolo el topo, un animal ciego, considerado como una plaga.

También hay diferentes sistemas de valoración de la mercancía en la ciudad y en el campo. Adam Smith constata que en Inglaterra comerciantes de la ciudad iban al campo y le vendían a los señores del campo  a precios exorbitantes. Es decir que lo que en el sistema de valoración de la ciudad tiene poco valor, es apreciado en el campo a un alto valor. No hace falta ser muy perspicaz para asumir que hay una transferencia neta de circulante del campo a la ciudad  mientras se mantiene este desnivel. Una consecuencia de esta transferencia de valor del campo a la ciudad, es la miseria en el campo. Este punto merece una mayor atención que la que le vamos a dar en este texto, por lo cual vamos a formular este hecho como  conjetura, de que si hay un comercio sostenido entre la ciudad y una región agrícola, que en la generalidad de los casos es de bajo nivel de elaboración, los campesinos terminan en la miseria y emigrando a las ciudades.

Say[iii] reporta en los años de 1800, que: “Polonia misma la cual exporta a una proporción de diez millones de trigo anualmente, y que de acuerdo a los economistas toma el camino seguro a la riqueza nacional, es, no obstante, pobre y despoblada y ¿por que? –porque ella limita su industria a la agricultura, pensamos ella debe ser al mismo tiempo un estado comercial y manufacturero” Say reporta el hecho indubitable que se presenta cuando se comercia entre dos niveles de productividad diferentes. Sin embargo  la conclusión a que llega es la conveniencia de un  cierto balance dentro de las industrias de un estado, que deben tener agricultura, comercio y manufactura.

Alfred Marshall[iv] nota la insuficiencia de la definición de Ricardo  y lo dice de la siguiente manera:

(el interés por la demanda o la oferta se debe a) la creencia creciente del daño que ha causado el hábito de Ricardo de colocar un énfasis desproporcionado en el lado del costo de producción cuando analiza las causas que determinan el valor de cambio. Esto  a pesar de que él y sus principales seguidores estaban al tanto que las condiciones de la demanda jugaban tan importante parte como el suministro en la determinación del valor,  justo ellos no expresaron su significado con suficiente claridad y ellos han sido malentendidos excepto por sus más cuidadosos lectores”[v] .

En este texto Marshall reconoce la dificultad que presenta la definición de Ricardo, pero no da el paso adelante que es definir el valor de cambio como un concepto dual. El error no está en darle mayor énfasis al costo de producción, sino en obviar que la oferta y también la demanda tienen un costo de producción para cada uno de los participantes del intercambio. La importancia de la ley del valor.  En el comercio continuamente se están comprando y vendiendo mercancías a precios que fluctúan a veces de un segundo a otro. Algunos economistas han llegado hasta a desconocer que haya un valor inicial  que justifique el intercambio, iniciando su investigación económica de la oferta y la demanda y renunciando a considerar que se pueda atribuir el valor de la mercancía a alguna causa. Sin embargo, como lo nota Alfred Marshall, en un mercado hay un precio por debajo del cual nadie vende su mercancía y también hay un precio por encima del cual nadie compraría una mercancía. Es decir la oferta y la demanda fluctúan dentro de ciertos límites. De acuerdo al enfoque presentado aquí, es decir, el productor realiza de su medida del valor de la mercancía y sabe que hay una fluctuación en el precio producto del error de medición de la cantidad de trabajo pero no permite que se realice el intercambio por debajo de ese valor, o de un valor que vaya contra su ética profesional.

Hay  un factor de indeterminación en el valor de cada mercancía. En primer término está la dificultad para determinar la cantidad de trabajo presente en una mercancía. Babbage [vi] reporta la dificultad en determinar el valor de una mercancía relacionado con la dificultad en apreciar  la mercancía, dice así:

“La bondad de un terrón de azúcar, por ejemplo, puede ser discernido casi a una mirada; y la consecuencia es que el precio es así uniforme, y el beneficio sobre este es pequeño, que el bodeguero no está ansioso de venderlo; mientras, por otra parte, el te, del cual es sumamente difícil juzgar, y el cual puede ser adulterado por mezcla, de tal forma que decidir aún con la pericia de un ojo ejercitado, tienen una gran variedad de diferentes precios, y es el artículo que cada bodeguero está mas ansioso de vender a su clientes”

Medir el trabajo que está hecho sobre una mercancía es difícil, en muchos casos, le cantidad de trabajo o el valor se relaciona con la cantidad de productos hechos.  En este caso, vemos que aún esto también está sujeto a un porcentaje de error. La escasez es presentada por D. Ricardo como una fuente del valor, independiente del trabajo que haya costado realizar la mercancía. Este problema no existe, puesto que una mercancía sin valor para el vendedor o que no le haya costado ningún valor, puede ser valorado por el comprador.  Los objetos o mercancías de esta clase tienen la característica de existir en el terreno puro de la diferencia entre el valor dado por el productor y el valor asignado por el comprador o consumidor. Su estudio puede guiar en el entendimiento del comportamiento de la diferencia entre el valor asignado por el productor y el valor asignado por el consumidor, lo que vamos a llamar antivalor, es decir, la diferencia entre el valor que le asigna el productor a su mercancía y el valor que le asigna el consumidor. No es fácil dar el paso que dio Einstein al teorizar sobre la relatividad del tiempo y del espacio. Al haber dos sistemas de referencia diferentes, para evaluar el esfuerzo requerido para producir una mercancía, cada mercancía tendrá una representación diferente en cada sistema de referencia. Siguiendo  a Einstein, se puede considerar como valor propio al medido por el productor. Siguiendo las enseñanzas de sus maestros D. Ricardo y Adam Smith, Marx no ve los inmensos beneficios que se producen en el comercio exterior para Inglaterra. Ya para la época de D. Ricardo, Inglaterra tenía una sólida flota naval para garantizar su comercio en las colonias  y en las semi-colonias. Smith y Ricardo ejecutan la tarea de ocultar las fabulosas ganancias que obtienen los comerciantes ingleses de las colonias y la correspondiente pérdida para los países coloniales y todo resultado del evidente intercambio desigual que se produce cuando se intercambian productos de alta elaboración con materias primas. C. Marx escribe[vii] “Los grandes economistas como Smith y Ricardo,… cuando tratan especialmente de él (Capital mercantil), como hace Ricardo al estudiar el comercio exterior, intentan demostrar que no crea valor (ni tampoco por consiguiente plusvalía). Y lo que rige para el comercio internacional, rige también para el comercio interior.” C. Marx insiste: “Aquí nosotros decimos “donde hay igualdad no puede haber ganancia” [viii]   y mas adelante dice: [ix]“por mas vueltas que se le dé, el hecho permanece inalterado. Si son cambiados equivalentes, no aparece sobrevalor. La circulación, o el cambio de mercancías, no resulta en valores.”

Desde los años 1300 Inglaterra favoreció la producción manufacturera y su exportación en lugar de la producción de materias primas, se prohíbe la exportación de lana y se prohíbe la importación de telas.  Esta política continúa y  se muestra de una forma patética en la cita siguiente.[4][x] “las políticas introducidas a partir de 1721 estaban deliberadamente dirigidas a promover las industrias manufactureras. Al presentar la nueva ley mediante el discurso real ante el Parlamento, Walpole declaró que

«es evidente que nada contribuye tanto a la promoción del bienestar público como la exportación de productos manufacturados y la importación de materias primas extranjeras»”

Es decir que la política dicha y repetida por los estadistas y comerciante ingleses, de la ventaja de vender productos manufacturados y comprar materia prima no es tomada en cuenta por C. Marx, ni siquiera en el tomo III del capital, titulado “El proceso de la producción capitalista en su conjunto”. Es decir, que C. Marx coincide con los teóricos del capitalismo ingleses en el propósito de ocultar las inconcebibles ganancias obtenidas en el comercio exterior. Era el tiempo en que los demás países estaban poniendo impedimentos a la circulación de mercancías inglesas y para el beneficio de los comerciantes y capitalistas ingleses había que convencer a los demás países de quitar aranceles (sin que Inglaterra quitara los suyos). Los teóricos de la libertad de comercio hablaban del intercambio libre y la libertad. En el intercambio libre se ocultaba que Inglaterra participaba con manufacturas mientras que los otros participaban con materia prima. Quizá hoy en día sea más fácil entender que en dos regiones de niveles productivos diferentes existen dos sistemas distintos de referencia para evaluar el valor de las mercancías y de esta manera. Una misma mercancía tiene valores diferentes en  regiones de diferente nivel productivo.

En su libro “La acumulación del Capital”, Rosa Luxemburgo hace una excelente investigación histórica de las ganancias obtenidas por los bloques estatales-capitalistas financieros ingleses y franceses en las colonias y como los ingleses le prestaban dinero a países que no tenían circulante, para mantener el flujo de compras de mercancías elaboradas en la metrópoli. Es la única marxista que se atreve a criticar a Marx. La plusvalía, de acuerdo a la definición hecha en este texto, proviene de la diferencia en la medición del valor del vendedor y del comprador. En primer lugar esto se manifiesta cuando intervienen 2 personas en el intercambio con distinto sistema de apreciación del valor. Esta plusvalía puede ser toda para el comprador o toda para el vendedor o puede ser compartida entre ambos. No se excluye el intercambio  a pérdida para ambos, por lo cual pueden compartir la pérdida o ser toda para alguno de los participantes. La plusvalía tal como la define C. Marx es el trabajo no pagado al trabajador, en base a un potencial mágico de la fuerza de trabajo de crear más valor que el precio de compra o el salario devengado.

Esta definición de C. Marx no aporta explicación por la preferencia evidente de los empresarios por el trabajo de los campesinos, de los inmigrantes, de las mujeres y de los niños y por cualquier clase de discriminación. Los inmigrantes, los campesinos, las mujeres, los niños, valoran su trabajo mas bajo que los trabajadores masculinos. Marx además introduce un elemento mágico que en nada se asemeja a una formulación científica. Por ejemplo, un trabajador con poca formación técnica, de baja productividad, según el marxismo puede reclamar hasta lo que se ha hecho con la productividad de otros. Aunque por otra parte, C. Marx dice que el valor de la fuerza de trabajo es lo que el obrero necesita para comer. Bueno una ensalada contradictoria digna de un cerebro lavado por Hegel. Cuando la mercancía que se transa es fuerza de trabajo, tenemos que en la medida en que el trabajador valora poco su fuerza de trabajo,  recibirá lo que él estima vale. Hay varios casos en esta situación:

–         El trabajador urbano que proviene de una región campesina, de hecho el régimen productivo del campo es en general de inferior nivel productivo y es de esperar que el campesino recién llegado valore su trabajo en una cantidad menor que lo hecho por los trabajadores que hay en la ciudad. Esto durará un tiempo hasta que el trabajador aprenda un oficio o en última instancia reconozca su valor e imponga su precio de venta. Los capitalistas tratarán de que este periodo de adaptación sea lo más lento posible, la plusvalía sería la diferencia entre lo que cobra el trabajador y lo que se cobra normalmente por ese trabajo.

–         El trabajador extranjero, vende su fuerza de trabajo por debajo de su valor, que se puede ver en el mismo sentido que el campesino, pero en este caso tiene mayores dificultades para hacer valer el valor de su fuerza de trabajo, puesto que carga son los prejuicios nacionales y problemas con los papeles de identificación, idioma, aislamiento, etc.. –         El trabajo femenino. En la mayoría de las actividades la mujer tiene una productividad igual a la del hombre, sin embargo, en general recibe un pago menor. La mujer es más dócil. Hacer valer su fuerza de trabajo tiene todas las connotaciones de una negociación. La mujer tiene  un camino más largo que recorrer para hacer valer su trabajo.

–         Trabajo infantil. Este trabajo ocupó un lugar de primera importancia durante el siglo XIX. Hay leyes actualmente para impedirlo. –         Trabajo socialista. En los países socialistas donde no hay libertad de expresión ni de asociación, lo cual limita la capacidad de negociación de los trabajadores, la fuerza de trabajo como conjunto cae por debajo de los estándares mundiales. En ese momento los comunistas y socialistas se dedican a vender a las grandes corporaciones americanas y europeas la capacidad de trabajo de los obreros a precios irrisorios, produciendo una gran tasa de plusvalía para esas corporaciones. Las únicas organizaciones permitidas son las del partido único. No hay libertad de expresión por lo cual nadie se entera del valor de la fuerza de trabajo en el exterior. La venta de la capacidad de trabajo por el trabajador es una negociación en toda la extensión de la palabra. Ahí vale todo lo que no está prohibido por la ley.  En el mercado abierto, una mercancía pasa por una serie de vicisitudes. Se adultera la mercancía, se alteran los pesos y medidas,  se venden mercancías deterioradas,  se intimida al comprador o al vendedor, se ocultan características de la mercancía. Es decir,  este es el objeto de una extensa legislación en todos los países para eliminar estos hechos.  El comprador o el vendedor tienen que tener una actitud firme si no quiere salir con las tablas en la cabeza. En este sentido no solo es como dijimos en la definición del valor, el valor estimado por el productor y el valor estimado por el vendedor.  Se trata de la capacidad de negociación del comprador y/o del vendedor para hacer valer su mercancía. Esto lo tratan a las mil maravillas los que se han ocupado de este tema de la negociación, hay una teoría científica para estudiar estos hecho “Teoría de juegos y comportamiento económico”. Como dijimos, la negociación llega hasta la dilucidación legal, y si no hay respuesta en la ley se resuelve por los distintos recursos inventados por el hombre en las confrontaciones. Recursos: consenso, coaliciones, determinación de la información que posee el participante y de la información que poseen los otros negociadores y los recursos de la confrontación,  habladurías y chismes, desplantes, no te quiero, o quiero mas al otro, intimidación o halago, hasta pasar por los litigios legales, huelgas y en casos extremos la confrontación armada. En esta negociación entre trabajadores y empresarios, como dijimos se vale todo lo que no está prohibido por la ley.

En el análisis que estamos realizando en este texto, D. Ricardo dice como una ley científica que la remuneración del trabajador no depende del valor producido, cosa que estamos enjuiciando. Ricardo, quien acumuló para su época 750.000 libras esterlinas y recibió un puesto en el parlamento británico, dice que el trabajador tiene que conformarse con lo que necesita para comer y no fijarse en el valor producido por él.

Este es un ejemplo en el cual los grandes capitalistas financieros crean una seudo ciencia, la cual para su época fue alabada en la prensa y en todos los círculos de poder,  de tal manera de disminuir la capacidad de negociación de los trabajadores.

Las innovaciones son una fuente de plusvalía, ya sea porque bajen el costo de producción o porque se cree un producto de más valor. Estas innovaciones dentro del mismo sector productivo se mantienen en vigencia un cierto tiempo, hasta que todos los participantes del sector se actualizan. Esto es consistente con las patentes que se emiten  a favor de los innovadores, las cuales son de una duración determinada.  Sin embargo cuando el mercado se agranda, innovaciones que en su región de origen son conocidas y no producen plus valor,  en regiones distantes aún pueden alargar su cualidad de generar plus valor. Los receptores d esta plusvalía van a hacer todo por que no se conozca en las regiones distantes  el know how del producto en cuestión. Otra fuente de plusvalía es la adquisición de materias primas. Entre mas grande es la industria, tiene mayor capacidad de negociación y de esta manea obtener plus valor. La cantidad de valor adicional obtenido en una transacción tendrá por supuesto un significado para cada participante del intercambio en su sistema de referencia. Este significado aplica para consideraciones económicas de conjunto. Por ejemplo, Adam Smith reporta el incremento general de precios sostenido en España debido a la traída de plata de América. Es decir una inflación. Debería ser evidente que esta inflación actúa de acuerdo al sistema de valoración de las mercancías de España y  Europa, y no al sistema de valoración de mercancías de México o de Perú.

En resumen, en una empresa, hay plusvalía cuando se contrata personal que valora poco su fuerza de trabajo, y también en la negociación del salario, uno o todos los trabajadores pueden aceptar condiciones por debajo del valor de su trabajo, o también pueden cobrar por encima de su salario con lo que obtienen plusvalor, o la empresa obtiene plusvalía negativa. También hay plusvalía en la innovación, ya sea que aumente la producción o baje costos.  En la adquisición de materias primas y los  insumos necesarios para la producción el empresario o el gerente puede obtener condiciones ventajosas. Y por ultimo en el proceso de venta de la mercancía hay también una fuente de plusvalor. En general, la plusvalía se relaciona con antivalores. Lucha de clases. C. Marx vio en este proceso de negociación natural de la mercancía capacidad de trabajo, una mágica lucha de clases, es decir según unos análisis precarios de la historia humana, habían unas clases sociales históricas burguesía y “proletariado”. En primer lugar, proletario es el hombre que no tiene sino sus manos y tiene muchos hijos. Esta definición no se corresponde con el trabajador urbano que tiene una profesión o conoce uno o más oficios y en general tiene pocos hijos. El “proletario” se identificaría mas con el campesino recién llegado a la ciudad, el cual por su sistema de evaluación del valor, recibe menos paga. En toda negociación se pueden producir coaliciones cuando son muchos los participantes y como vemos también los trabajadores pueden influir y han influido en cambios a todo el ordenamiento legal, para hacer valer su capacidad de trabajo, contra todo tipo de adulteraciones. Han forzado legislaciones  por mejorar las condiciones de trabajo, condiciones de salud y de seguridad, y si no estuviera obnubilado por el marxismo, podría organizar la sociedad de una manera a su conveniencia, cambiando conceptos como los de Smith, Ricardo y Marx.

En primer término, el marxismo niega la participación gerencial en la obtención de valor. El cuerpo gerencial, al organizar la producción genera valor de cambio. Al negociar con la materia prima obtiene valor, al seleccionar el personal, genera valor, al cuidarse de la economía de materiales, genera valor. El sistema marxista al desconocer estos atributos del organizador de la producción, desorganiza la producción. Por otra parte cuando los marxistas han llegado al poder, impiden una negociación entre los trabajadores y la clase gerencial, que permitiría una reanudación de la producción bajo la dirección de la clase tradicionalmente excluida. Ese punto de la participación gerencial en una sociedad mejor organizada, será estudiado con más detalle en otro trabajo, puesto que el valor obtenido y acumulado de acuerdo a la gerencia, en general se puede tipificar como antivalor, y este último tiene connotaciones no acordes con la moral. Los trabajadores están estafados cuando los partidos y organizaciones socialistas desorganizan el sistema productivo,  rompen la unidad social al separar a las personas en clases irreconciliables e implantan sistemas que no funcionan, para por último abatirse ante las corporaciones capitalistas.

Las bellas palabras revolucionarias, las banderas rojas y los himnos socialistas son grillos en los tobillos de los trabajadores.

Las consecuencias de este error están principalmente en ocultar el beneficio que se produce en el comercio de equivalentes. Cuando hay un intercambio entre dos regiones, una donde se producen  mercancías de mayor elaboración y una de menor nivel productivo, hay una transferencia de valor hacia el país o la región de mayor nivel productivo. Los socialistas marxistas  obvian que puede haber una organización “socialista” de baja productividad que sea explotada al comerciar con países capitalistas de alta productividad. Un país donde se organiza la producción según las recetas marxistas socialistas, donde se producen mercancías de baja  elaboración,  y que intercambia con otra región por mercancías de alta elaboración terminará en la miseria socialista. El comercio internacional. Durante el siglo 19, Inglaterra dominó a toda Latinoamérica y le extrajo todo el valor creado, al comerciar con ellos por el simple hecho de que vende productos de alta elaboración y Latinoamérica le proveía de materias primas. Al ocultar este hecho  el marxismo  lanza un velo sobre los verdaderos orígenes del caudillismo (o coronelismo) durante todo el  siglo 19 y el siglo XX.

En Latinoamérica,  frente a los grandes estados de miseria continuamente se generaba una oposición y subversión que en muchos casos no lograba identificar la causa de sus males. Los terratenientes y  burócratas mantenían un nivel de vida sustentado en los productos importados de Inglaterra, transfieren el valor acumulado en la producción agrícola a Inglaterra. De esa manera, los demás productores no tenían contrapartida para intercambiar sus productos. Esto mantuvo una situación de miseria endémica con estallidos agudos por la caída del precio de las materias primas. La ideología oficial del librecambio de Adam Smith y de Ricardo servía de soporte para los grupos gobernantes de América Latina. Como, según ellos no hay beneficio en el comercio de equivalentes, quedaba oculta la pérdida neta de los países latinoamericanos al comerciar con Inglaterra. Los gobernantes latinoamericano engañados con estas teorías realizaron las mas sangrientas represiones contra los que se sublevaban. Según La “ciencia económica”,  el libre comercio trae prosperidad a todos. En Latinoamérica, los que se alzaban en armas eran unos brutos e ignorantes porque no entendían que “vivían en prosperidad” según la ciencia económica inglesa.

El peso ideológico de Smith y Ricardo, aplastó a los gobernantes latinoamericanos. No debemos sentirnos inferiores por esto, puesto que 6 años antes de la Revolución Francesa se firmó un tratado de libre comercio entre Francia e Inglaterra, a cuya firma Adam Smith habló del progreso de los pueblos Inglés y Francés con el libre intercambio.

Segundo error de la definición de valor de cambio por David Ricardo

El segundo error de la definición de D. Ricardo es desconectar el valor producido de  la remuneración pagada por el trabajo. En esta definición, D. Ricardo desconecta el valor de una mercancía de lo que se le paga al trabajador,  es decir  el valor de la mercancía no depende de la compensación pagada por tal trabajo según Ricardo. Esta sentencia tipifica más a una sociedad esclavista que a una sociedad mercantil. Para comprobar lo alejada de la realidad que está, basta referirse a varias situaciones conocidas por cualquiera que tenga alguna relación con las manufacturas.  El trabajo a destajo hace depender lo pagado al trabajador de la cantidad de valor que crea. Cuando una mercancía se vende en función de su costo de producción, su valor depende del salario pagado a los trabajadores.  En un mismo centro de producción se pagan salarios con un desnivel de hasta 20 a 1, y los empresarios no se caracterizan por regalar el salario. Pero lo que dice Ricardo se refiere a los deseos del capitalista que quiere que le trabajen solo por lo que necesita el trabajador y que no le toquen “su ganancia”. También se puede tomar como una forma de despótica de disminuir la autoestima y la capacidad de negociación de los trabajadores. Representaría la ideología de los capitalistas financieros que no se ensucian la ropa ni las manos con “la producción”.  Este concepto lo aplicó Ricardo cuando abogó y triunfó contra  propuestas en el parlamento británico, en que se quería poner un impuesto a los telares de vapor a fin de ayudar a los trabajadores que quedaron desempleados y combatir otra en que se proponían fondos para educar a los hijos de los trabajadores.

C. Marx se explica en los primeros capítulos del tomo I de El Capital, en largos textos, a veces en burla, otras en chiste, solo para decir que el valor de la mano de obra depende del costo de la manutención del trabajador y no del valor producido en el proceso de producción. O sea, repite la definición de D. Ricardo. Esta definición de D. Ricardo, es también negativa si consideramos que el talento está distribuido al azar entre la población, y los trabajadores son los mas numerosos. Es decir, que al no retribuir a los obreros con el producto de su trabajo o el valor que crean, se desestimula su creatividad. Al volverse estas definiciones prejuicios, influye en contra de las innovaciones. La no-retribución de los trabajadores y el consiguiente desestímulo para la innovación  también podría servir para entender el deplorable desempeño de los países socialistas guiados por la ideología marxista.

Tercer error de la definición de valor de cambio por David Ricardo

El tercer error que atribuimos a esta valoración del esfuerzo humano y que esta expuesto en el conjunto del trabajo de Ricardo y de C. Marx., está en la atribución de TODO el valor creado en el proceso productivo a los trabajadores, excluyendo a los ingenieros, la organización del trabajo, el cuerpo gerencial y las innovaciones en general. Esto se entiende porque D. Ricardo  pertenece al grupo de capitalistas que aportan el capital y no a los empresarios que organizan la producción. Esto es solo un episodio más en el regateo entre los capitalistas financieros y los capitalistas que están al frente de la producción.  Esto trata a los trabajadores como a bobos, llenándoles el ego  con que todo el valor es producido por ellos para luego negarles toda participación en el valor producido. Actualmente discuten los sindicatos de trabajadores de California, EEUU, la propiedad del valor de la producción que se atribuye a la tecnología, como patentes. Los sindicatos reclaman que las patentes son emitidas por procesos industriales e invenciones, que solo en una pequeña parte pertenecen a los industriales o los autores, y que en una gran parte pertenecen a desarrollos anteriores de la técnica que son patrimonio de la humanidad. La posición de los sindicatos es que no se justifica el pago de una gran proporción de esas patentes a los empresarios, y que el valor correspondiente a las innovaciones debería ser compartido. Para el marxismo este reclamo no es científico. Para ellos todo el valor es creado por los trabajadores y no tienen porque discutir nada puesto que todo es de los obreros.  Esta definición del valor que excluye a las actividades gerenciales y técnicas de la producción del valor, crea la falsa ilusión de que las empresas y fábricas podrían trabajar solo con los obreros sin la participación del cuerpo gerencial. Este es también una de las causas del estrepitoso fracaso de los marxistas cuando organizan (desorganizan) la producción. La pretensión marxista de ser “ciéntíficos” y de que la ley del valor tal como es expresada por  C. Marx es el summun del conocimiento de la humanidad no les permite ver mas allá de sus narices y sistemáticamente destruyen la economía de los países que les toca dirigir.


[i] De acuerdo a David Ricardo:<Ha sido observado por Adam Smith, que “Valor tiene dos diferentes significados. Y algunas veces expresa la utilidad de algún objeto particular, y algunas veces la capacidad de comprar otros bienes que conlleva la posesión de  ese objeto. Uno puede ser llamado valor de uso; el otro valor de cambio. Las cosas”, él continúa, “las cuales tienen el mayor valor de uso, tienen frecuentemente poco o ningún valor de cambio; y por el contrario, aquellas las cuales tienen el mayor valor de cambio, tienen poco o ningún valor de uso; el agua y el aire son útiles en abundancia; ellos son ciertamente indispensables a la existencia, hasta ahora, bajo circunstancias ordinarias, nada puede ser obtenido a cambio de ellas. El oro, por el contrario, pensamos de poco uso comparados con el aire o con el agua, se cambiará por una gran cantidad de otros bienes. La utilidad no es entonces la medida del valor de cambio, aunque le es absolutamente esencial. Si una mercancía no fuera usable de ninguna manera – en otras palabras, si, de ninguna manera contribuye a nuestra gratificación. – ella estaría indigente de valor de cambio, no importa lo escasa que pueda ser, o cual sea la cantidad de trabajo necesaria para procurarla.”> On The Principles of Political Economy and Taxation, London: John Murray, Albemarle-Street, by David Ricardo, 1817, (third edition 1821)

[ii] “Los grandes economistas como Smith y Ricardo,… cuando tratan especialmente de él (Capital mercantil), como hace Ricardo al estudiar el comercio exterior, intentan demostrar que no crea valor (ni tampoco por consiguiente plusvalía). Y lo que rige para el comercio internacional, rige también para el comercio interior.” El Capital, K. Marx, Tomo III, Fondo de Cultura Económica, 1972, Quinta reimpresión, p. 314

[iii] Say, Jean Baptiste, “A Treatise on Political Economy; or the Production, Distribution, and Consumption of Wealth”, Claxton, Remsen & Haffelfinger. Philadelphia 1880., p 28

[iv] Marshall ,Alfred ,”The Principles of Economics”, 1890,  “The first of these is the growing belief that harm was done by Ricardo’s habit of laying disproportionate stress on the side of cost of production, when analysing the causes that determine exchange value. For although he and his chief followers were aware that the conditions of demand played as important a part as those of supply in determining value, yet they did not express their meaning with sufficient clearness, and they have been misunderstood by all but the most careful readers.”

[v] C. Marx, Salario, Precio y ganancia, Cap 6, Edicion en HTML

[vi] Charles Babbage, “The Economy of Machinery and Manufactures”, Knight 1832. “La bondad de un terrón de azúcar, por ejemplo, puede ser discernido casi a una mirada; y la consecuencia es que el precio es así uniforme, y el beneficio sobre este es pequeño, que el bodeguero no está ansioso de venderlo; mientras, por otra parte, el te, del cual es sumamente difícil juzgar, y el cual puede ser adulterado por mezcla de tal forma que decidir aún con la pericia de un ojo ejercitado, tienen una gran variedad de diferentes precios, y es el artículo que cada bodeguero está mas ansioso de vender a su clientes” [vii] El Capital, K. Marx, Tomo III, Fondo de Cultura Económica, 1972, Quinta reimpresión, p. 314

[viii] El Capital, K Marx,, Tomo I, Capítulo 5, Edición HTML, ”Here we must rather say, “Where equality exists there can be no gain”

[ix] Ob. citada “Turn and twist then as we may, the fact remains unaltered. If equivalents are exchanged, no surplus-value results, and if non-equivalents are exchanged, still no surplus-value. [18] Circulation, or the exchange of commodities, begets no value.”

[x] publicado http://www.socialismo-o-barbarie.org/calamidades_capitalistas/041107_historia_libre_comercio.pdf

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