Notas a “EL SOCIALISMO CHINO” de Jorge Rivadeneyra A.


Por Francisco Roberto Viera

Voy a comentar este artículo haciendo la salvedad de mis profundas diferencias con todas y cada una de las tesis de Marx sobre la economía y la historia. Para comenzar voy ha hacer una lista de estas diferencias lo mas abreviada posible para que pueda caber en estas notas.

1. Alternativamente a las etapas de la historia de Marx yo considero que la historia podría ser sintetizada a un concepto de capitalismo como una connivencia entre el Estado y grupos detentadores de capital, los cuales se intercambian y poseen alternativamente poder político y poder económico. Esto es válido tanto para lo que Marx llama el esclavismo como para lo que llama capitalismo. El Estado interviene en la explotación de seres humanos, en general, de otros pueblos, por diferencias de sexo y por diferencias de edad.

La esclavitud así como la explotación de la sociedad mercantil se realiza preferencialmente sobre personas de otros pueblos, sobre mujeres y sobre niños. La mayoría de las imágenes de explotación presentadas por Marx en El Capital corresponden a estos grupos sociales.

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Perderá también las migajas


(Este texto fue distribuido en el año 2001 en la esquina caliente, adyacente a la catedral de Caracas)

Una primera diferencia entre Hugo Chávez y Simón Bolívar se puede notar en que El Libertador supo que la libertad se lograría en lo grande, es decir, que la libertad de Venezuela se resolvería en el ámbito continental. Así mismo, la libertad económica, que clama Venezuela hoy, se resuelve en la Gran Industria, es decir, las grandes corporaciones crean a su alrededor medianas y pequeñas industrias, como dicen downstream, o sea, aguas abajo sobreviven las pequeñas empresas. Venezuela tenía una serie de grandes corporaciones como CANTV, SIDOR, VIASA, Cementos La Vega, Cementos Caribe, la distribución de nacional de gasolina y muchas otras que fueron entregadas al capital transnacional. Cuando estas corporaciones ya transnacionalizadas requieren de un insumo, recurren al país de sus nuevos dueños y allí fomentan la pequeña y mediana industria. El actual presidente no tiene excusa de no hacer nada por recuperar la gran industria transnacionalizada, puesto que en los principios de su campaña electoral dijo que iba a revisar estas privatizaciones, que fueron realizadas violando las leyes de la república. La estrechez de miras de Chávez, lo lleva a afirmar como una reivindicación nacional entregar la industria del aluminio también a las transnacionales. Como dijo un gran prensador norteamericano, cuando una revolución abandona sus grandes objetivos por pequeños y medianas ventajas, nunca logrará las grandes metas y al final perderá también las migajas.

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