Notas al artículo “La alternativa al socialismo: una economía solidaria de mercado”


Lo primero es ubicar la situación económica en su contexto político. El “milagro chileno” se inscribe en la misma línea del milagro japonés o del milagro europeo.
Pero mientras Europa y Japón desarrollaron la industria o renovaron una industria ya existente, en Chile se produjeron con éxito materias primas. Claro esto es un éxito si lo comparamos con la ominosa dictadura cubana que no deja formarse una agricultura o industria cubana.


El desenvolvimiento chileno está limitado por la estructura mundial de la producción desarrollada en sus líneas generales por los acuerdos Nixon-Kissinger-China.
La industria se desarrolla en China y la India, y los países de América Hispana son suministradores de materia prima. Este esquema tiene fundamentos en las realidades económicas. En China están los productores de partes y hay un mercado mayor que el de EEUU y que se agiganta a un 8% interanual.
América Hispana ha estado suministrando cobre, hierro, petróleo y por otra parte maquilando las importaciones chinas.
No hay mucho donde escoger. Habría que desarrollar nueva tecnología para dar un vuelco a esta situación, pero la cosa va para atrás. Por ejemplo Colombia tenía fábricas de calzado, textil, unos como copias de marcas y otros como marcas propias, ahora con el mercado libre, tiene que eliminar las copias y sobrevivir ante la manufactura china. Esto está trayendo desempleo y miseria y además con el deterioro de los precios de la materia prima empeora la situación.
La salida es plantear una alternativa de industrialización propia frente a los planes de la aristocracia capitalista que solo toma en cuenta sus ganancias. Esta alternativa pasaría por un régimen que pueda flotar en medio de los vendavales políticos y tomar medidas que no le gustan a los que planifican la miseria mundial, por supuesto un régimen sin la estúpida teoría marxista que atenta contra el empresario y lo condena hasta destruir al pequeño productor independiente.

Notas sobre marxismo
Los marxistas se equivocan cuando definen el capitalismo. El actual capitalismo comenzó en las ciudades de Italia que comerciaban con Asia a través del mar Mediterráneo. Además de comercio tenían sus fuerzas armadas para defenderse de los piratas y en algún momento rivalizaron con el turco. Esa mezcla de política y comercio internacional es el capitalismo. Luego floreció en Inglaterra que sustituyó a los turcos en la india y tomó el comercio internacional llegando hasta China. El capitalismo es el monopolio del comercio basado en la fuerza. Los marxistas dicen que el capitalista es el empresario.
En el siglo XXI, el capitalismo se basa en la explotación de los países socialistas marxistas, aprovechando que estos países deprimen la economía al eliminar a uno de sus puntales, los empresarios. Los capitalistas occidentales tienen las rutas del comercio que monopolizan desde hace mucho tiempo y venden la mercancía china en condiciones de monopolio.
Con Cuba hacen tratos de poder a poder para compartir la explotación capitalista del pueblo cubano, en el sentido de la única definición válida del capitalismo: comercio entre países en base a monopolios, entonces la aristocracia cubana se asocia a la aristocracia mundial.

Otra nota
Uno de los defectos del marxismo es que obvia la distribución en su definición del capital. Cuando se intercambian mercancías hay dos participantes, y cada uno de ellos tiene su propia evaluación de la mercancía a ser tranzada.
El marxismo originado antes de Einstein, no toma en cuenta el sistema de referencia del que compra o vende la mercancía. DE esta manera trata el hecho como de una sola objetividad, la objetividad del productor vendedor. Es decir el marxismo, al igual que sus antecesores, Adam Smith y David Ricardo, omiten que el comprador tiene su propia evaluación del precio de la mercancía y que en general es diferente de la evaluación del productor.
De esta manera aparece la plusvalía.
Marx, como Smith y Ricardo, se ven obligados a recurrir a las “esferas de la economía” y varias clases de capital, capital industrial, capital mercantil, etc. y una enredada terminología especial para crear doctores y eruditos, por el hecho de no incluir los sistemas de referencia del comprador ni del vendedor en sus teorías.

estas notas se publicaron en el artículo siguiente:

http://www.14ymedio.com/opinion/alternativa-socialismo-economia-solidaria-mercado_0_2058994090.html

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