El marxismo aplica las prácticas del monopolio comercial británico y se obtienen resultados semejantes


Según el marxismo, los empresarios no producen valor de cambio, tal como lo especifica Adam Smith para el encargado de un capital, que dice que debe conformarse con lo que les pagan por las diligencias efectivamente hechas y no se le paga según el capital encomendado. En esto representa una plantación en un país dominado y bajo el monopolio comercial de Inglaterra y no representa las empresas exitosas de Inglaterra y Europa.

Marx asume esas ideas y dice que el empresario, si cobra según el capital que maneja es un parásito o un ladrón. En la versión vernácula cubana del socialismo eso se vuelve que el empresario es un gusano.

Esto no es así y cuando alguien invierte un capital, lo hace para obtener un beneficio proporcional lo invertido. Así en la plena libertad el empresario logra mejorar el producto de su empresa y enriquecer a toda la sociedad.
Igual vale para el gerente a quien los dueños del capital le reconocen una remuneración acorde con el capital encomendado. Estadísticas dicen que en promedio reciben un 4% del capital como remuneración.

En Cuba al no permitir que el que garantiza que la empresa produzca sea pagado, la empresa se estanca y si produce algo es porque el gerente se remunera por otros caminos, generalmente en connivencia con sus jefes.

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